lunes, 26 de octubre de 2009

Educar es deber de todos

Creer para Crear

Fotografía: Verónica Medina













La mayor parte de la gente confunde
la educación con instrucción
(Catalina Severo)


En nuestra sociedad es evidente la pérdida de algunos principios que deben regir cualquier acción y relación que se desarrolle en nuestro entorno, ya sea entre familiares, amigos, vecinos u otros grupos y miembros de la comunidad. Muchos alegan como causa de esta situación el alto porcentaje de pobreza existente en el país, así como el bajo nivel de instrucción de muchos de los habitantes. Sin embargo, el principal problema es la falta de educación no de instrucción y se evidencia en los diferentes grupos socio-económicos del país. Por ende, se amerita que todos tomemos conciencia y colaboremos para lograr un cambio.

El deterioro en la educación se expresa de diferentes maneras, pero son el irrespeto, la intolerancia, la desconsideración y el egoísmo los que más claramente lo evidencian. En ocasiones, encontramos personas que en vez de enseñar o guiar a otra sobre sus fallos o errores, le grita, critica o se burla de ella. En otros casos, están quienes botan la basura en la calle, parques o playas con la excusa de que “eso lo recoge alguien”. También quienes se encuentran en una cola y tocan corneta indiscriminadamente como si eso ocasionase que el tráfico desapareciera. Por supuesto, estas fallas generan otros innumerables problemas aún menos deseables como, por ejemplo, la inseguridad.

Para alcanzar el desarrollo integral del país, es necesario cambiar nuestros criterios de comunicación con los demás. Todos deberíamos fomentar el respeto y la solidaridad entre nuestros semejantes. Pero son aquellas personas que han tenido la oportunidad de recibir una educación integral o poseen principios y valores firmes las que más deberían colaborar en este aspecto. Se supone que a medida que aumenta su nivel de educación, la persona es más respetuosa, tolerante y solidaria.

Algunas de las acciones elementales que pueden contribuir al desarrollo educacional y comunicacional de la sociedad, y que además están al alcance de todos, son los de explicar y no gritar o criticar, dar el ejemplo, transmitir ideas y mensajes positivos, apoyar campañas o proyectos que promuevan buenas acciones y valores o, si se quiere ir un poco más allá, crear campañas educativas. No se trata de dar comida, dinero o algunas herramientas de trabajo a quienes menos recursos tienen, sino de brindarle apoyo y guía para que puedan analizar su entorno y actuar con una ética responsable ampliando su visión respecto de los problemas que confrontan y salir de ellos sin condicionarse a otros.

Es posible por demás desarrollar un estilo de vida nuevo, con objetivos y sueños propios realizando una buena labor por los demás.

miércoles, 1 de julio de 2009

Nuevo compromiso, nuevo comportamiento

El hombre absurdo es el que no cambia nunca.
(Georges Benjamin Clemenceau)

Pese a la persistencia de una cultura depredadora que tiene su razón de ser en la lógica económica que nos rige como sociedad, es notable el avance que en materia de conciencia ambientalista se está dando a nivel mundial. No son pocas las personas, instituciones y empresas que, por efectos del cambio climático, los eventos científicos y campañas educativas, manifiestan cada día su disposición de cambiar sus modos de vida o estrategias de producción y consumo; prefigurando así una mejor relación hombre-medio ambiente en el futuro inmediato.

Prueba que se está produciendo un lento pero sostenido cambio de conciencia ambiental, es la aparición de un segmento de consumidores, el denominado “consumidor ecológico”, conformado por personas con alta sensibilidad ambientalista que disfruta del contacto con la naturaleza, ya sea por practicar un deporte u otro tipo de actividad al aire libre, pero también ejerce una militancia activa en la defensa del ambiente. Estas personas, al igual que muchos otros individuos, expresan su compromiso con los valores conservacionistas integrando en su estilo de vida hábitos y tecnologías más ambientalistas para reducir el impacto que producen sus acciones en el entorno.

Las modalidades de consumo del consumidor ecológico suelen ser variadas y diversas: hay quienes se preocupan por adquirir productos y servicios menos contaminantes, más naturales, que ofrezcan algún beneficio al entorno, mientras a otros les interesa el tema del reciclaje, etc. En lo que sí coinciden los consumidores ecológicos es en la lucha porque se implante una eco-tecnología y, consecuentemente, haya una producción y consumo de eco-productos que generan menos impacto en el entorno. Es propuesta de los consumidores ecológicos, la utilización de fuentes de energía alternativas (el biodiesel, luz solar, etc) o la administración moderada del consumo de las energía convencionales (electricidad, gasolina), el agua, lo que contrarresta la inversión inicial de adquisición con una economía de los costos de producción a mediano y largo plazo en el caso de las empresas, y economía en los gastos de los servicios (electricidad, agua, gas, etc.) en el caso de los individuos.

Es de pensar que con la aparición de este nuevo segmento de consumidores, cambiaran gradualmente las tecnologías de producción de bienes y servicios. Los productores no pueden ignorar la aparición del “consumidor ecológico”, ya que, en lo sucesivo, la demanda y los beneficios dependerán en mucho de las ventajas ambientales que ofrezcan los productos.

martes, 16 de junio de 2009

Aprender a comprar

El principio de la educación es predicar con el ejemplo.
Anne Robert Jacques Turgot



La contaminación y demás afecciones del medio ambiente, son problemas cuya solución depende no sólo del cambio de actitud de los factores institucionales (el Estado, las empresas, las organizaciones sociales), sino también de nosotros mismos como individuos pensantes. Tenemos que explorar nuevos estilos de vida que nos permitan reducir el deterioro ambiental.

Los valores de la vida verde, aunque suenen extraños y parezcan tonterías, no son nuevos y difíciles de asumir. Son, entre otros, los viejos consejos o exhortaciones familiares que se nos vienen haciendo desde que estábamos en el preescolar: “apaga la luz al salir del cuarto” o “no gastes agua innecesariamente”, etcétera, etcétera. Valores que hoy, ante el dramático cambio climático que vive el planeta, cobran una gran pertinencia y utilidad: nos permiten contribuir con el equilibrio ambiental, a la vez que nos sirven para ahorrar energía y dinero.

Un principio fundamental de la vida verde es hacerse responsable de los actos propios y sus consecuencias. Tenemos que responsabilizarnos de la basura que personalmente generamos y tratar de reducirla. Para ello hay que focalizar las fuentes generadoras de basura y buscar la manera de mediatizarlas.

Una de las principales fuentes generadoras de basura doméstica son los envases que envuelven los productos que compramos. Hay que aprender a comprar. Aunque, ciertamente, somos parte de una sociedad consumista y, en consecuencia, somos seres productores de basura –y no es fácil liberarse de estos condicionamientos sociales-; podemos sin embargo integrar a nuestras pautas de vida hábitos de consumo que reduzcan sus efectos haciendo compras inteligentes. Antes de adquirir un producto, por ejemplo, debemos meditar sobre sus efectos ambientales y posibles sustitutos. Podemos preferir, por ejemplo, productos que posean menor cantidad de empaques o vengan “desnudos” (sin empaque) –como es el caso de vegetales o frutas. Si necesitamos un artículo envasado, es conveniente seleccionar aquellos cuyo empaque sea reciclable, esté producido con materiales reciclados o brinde algún otro beneficio en nuestra relación hombre-medio ambiente, ya sea por los ingredientes con que fue elaborado o por el impacto que éste tenga en el ambiente (si es biodegradable o no), etc.

Hay, en fin, muchas formas de reducir la producción de basura doméstica: sustituyendo unos productos por otros; consumiéndolos al máximo, etcétera. Depende del renglón y las circunstancias. Los artículos desechables de plástico, por ejemplo (cubiertos, platos, vasos, botellas de agua o refresco, etc), pueden ser sustituidos por otros, en la oficina, por tu propia taza, vaso y juego de cubiertos. También las baterías desechables de los artefactos electrónicos, pueden ser reemplazadas por baterías recargables, aunque éstas también son fuente importante de contaminación. Se puede igualmente ahorrar papel y generar menos contaminación, utilizando ambas caras de cada hoja de escribir o utilizar una pizarra para las notas del día. Disponer de un termo para el agua o jugo evitando así en lo posible comprar estos productos en botellas desechables. El uso de bolsas de lona para hacer mercado, así como la reutilización de las bolsas plásticas, son otras prácticas de consumo que contribuyen enormemente con la integridad del medio ambiente y resguardan nuestra economía.

La vida verde es, como puede verse, una estrategia que no sólo nos permite establecer y disfrutar de una relación armoniosa con el medio ambiente, sino también a mejorar notablemente nuestra capacidad de ahorro.

viernes, 5 de junio de 2009

Activa tu lado verde

(La carrera contra el cambio climático)

Las cosas no cambian; cambiamos nosotros
Henry David Thoreau


Es evidente que, pese al desarrollo de programas y campañas educativas, los innumerables eventos científicos realizados, la implementación de normas sancionatorias y la abundante bibliografía ambientalista acumulada, el hombre aún no ha concienciado a plenitud la necesidad de defender el ecosistema. Siguen produciéndose acciones que atentan contra el medio ambiente; y lo más triste, contra la posibilidad de formar una auténtica conciencia conservacionista. Hay personalidades e instituciones que, teniendo la formación, los instrumentos y la autoridad moral para criticarlas e impedirlas, se hacen los desentendidos y callan.

¿Cuántas veces no hemos observado en películas, vídeos o telenovelas escenas en las que algunos personajes tiran basura en las calles o en el mar? Son acciones que, aun cuando tengan un carácter ficcional y se orienten a conferirle mayor dramatismo o énfasis a una escena, perjudican tanto o más el medio ambiente como la del hombre de carne y hueso que arroja un papel a la calle; puesto que, lamentablemente, refuerzan la concepción de que no hay nada de malo con tirar basura a la calle o al mar. Ello debería llamar la atención de todos en general, pero estamos tan acostumbrados a presenciar estas acciones en nuestro entorno que simplemente pasan desapercibidas.

Algunos tal vez tildarán de nimiedad o tontería este ejemplo –calificándome de ambientalista exagerada o radical-, pero en verdad estos detalles reproducen el comportamiento indiferente de quienes no han recibido una educación adecuada o no poseen sensibilidad hacia la temática ambiental; además considero somos lo suficientemente creativos para transmitir cualquier mensaje y a la vez reforzar en los espectadores una conducta más sana, la cual contribuya al desarrollo de la sociedad y no contenga este tipo de imagen poco edificante

Los medios de comunicación constituyen un mecanismo poderoso de transmisión de mensajes sociales que debe ser utilizado responsablemente para educar y no para afianzar la conducta egocéntrica del ser humano. Deberían reflejar no sólo la sociedad que tenemos, sino también la que queremos. Aprovechar estos instrumentos para orientar o formar a quienes no tienen la posibilidad de recibir una educación directa apropiada, de modo que puedan ser ciudadanos capacitados para discernir entre lo bueno y lo malo o lo que realmente favorece y desarrolla a una sociedad. Este es un problema de responsabilidad social y una tarea impostergable.

Lo anterior puede hacerse, incluso, desde la publicidad. Así como utilizamos con maestría y eficacia las herramientas comunicacionales para promocionar un producto y venderlo, ¿por qué no las utilizamos, sin menoscabo de nuestros intereses mercantiles, para transmitir un mensaje que contribuya con la educación de la población o por lo menos que refuerce valores positivos en las comunidades?

Nuestro llamado es entonces a activar el lado verde que todos llevamos dentro. La educación ambiental no es un problema que atañe solo a los educadores. Todos debemos contribuir a sensibilizar la relación hombre-entorno y generar una conciencia ambientalista que esté presto a criticar lo que, directa o indirectamente, afecte la integridad del ecosistema. En el fondo es el verdadero “desafío del desafío” del que nos habla el maestro francés Edgar Morin como condición de un mundo más armónico. Hay que aprender a vivir, porque en realidad no sabemos.

domingo, 17 de mayo de 2009

Focalizar los obstáculos



Conócete, acéptate, supérate
(San Agustín)


Manteniendo en todo momento ideas positivas y creyendo firmemente que los cambios son posibles cuando se empieza por lo pequeño, muchas personas -como se ha comentado anteriormente-, están colaborando con la problemática ambiental integrando en su estilo de vida algunos hábitos que permiten generar un menor impacto en el medio ambiente.

No es fácil, sin embargo, adoptar un estilo de vida verde. La sociedad, decía Emilio Durkheim –padre de la sociología-, pesa moralmente sobre el individuo. En ocasiones, las personas se sienten cohibidas de emprender un activismo ambientalista por la presencia de obstáculos como el temor a ser juzgado por los demás, la falta de información sobre el tema y la ausencia de entes que contribuyan a dar continuidad a sus iniciativas. La necesidad de ser aceptado por los pares conlleva muchas veces el sometimiento del individuo a los designios del grupo y si una persona no posee suficientes convicciones acerca de su activismo, puede que sucumba ante los valores depredadores que predominan.

Por ello, debemos manejar la información adecuada para afianzar el por qué de nuestras convicciones y poder así defender con propiedad el estilo de vida responsable frente a las críticas que ésta pueda generar. Importante es hacer consciente el motivo por el cual actuamos de esta y no de otra manera, así como reafirmar nuestro carácter y sistema de valores para poder asumir actitudes con firmeza y no dejarnos contaminar por las actitudes pesimistas de los demás. Los cambios en general no se dan de un día para otro y menos en un ámbito tan complejo como el de las relaciones hombre-ambiente donde se requiere una modificación de conducta. En este campo es común recibir críticas o comentarios pesimistas por parte de personas incrédulas o insensibles que pueden más bien socavar nuestro comportamiento.

Pero la lucha es luchando. En la medida en que las personas se acepten a sí mismas como consumidores responsables y pregunten o exijan información sobre el tema, el mundo se irá adaptando gradualmente a sus exigencias. Recordemos la frase “el cliente siempre tiene la razón”, la cual refleja la importancia que tiene el consumidor dentro del sistema de comercio. Realmente el mundo económico se mueve en torno a las exigencias del consumidor. Si bien los productores buscan siempre generar necesidades muchas veces artificiales para poder vender sus productos, al final ellos terminan adaptándose a las exigencias del mercado. De allí que si el consumidor toma conciencia de su poder en la economía y empieza a demandar productos con un envase básico, que a la vez sea retornable, reciclable y/o que provengan de materiales ya reciclados, las empresas empezarán a cambiar sus tecnologías de producción y a satisfacer sus requerimientos ecológicos.

No olvidemos tampoco luchar por un buen sistema de reciclaje en la localidad. Muchas personas suelen interesarse por el reciclaje, y en efecto, separan apropiadamente los residuos en sus casas, pero lo hacen solamente en su casa y no en la oficina u otros ámbitos donde se desenvuelve su día a día porque desconocen los alcances de esta técnica o no cuentan con un ente que procese la basura adecuadamente una vez que éstos son sacados de la casa. Debemos entonces focalizar los obstáculos para exigir a los organismos competentes la creación de estrategias orientadas a solventarlos. La responsabilidad de la Municipalidad, por ejemplo, no se reduce en sacar la basura de las casas y llevarla al relleno sanitario. También es su deber procesarla adecuadamente.

sábado, 2 de mayo de 2009

Viendo el mundo a través de las gafas verdes

Si quieres cambiar el mundo empieza por cambiarte a ti mismo
…Mahatma Gandhi



Cada día hay más personas interesadas en llevar una vida verde, entendiendo este término como la adopción de hábitos que integramos a nuestra vida con el fin de causar menos impacto en el ambiente, en otras palabras, se busca vivir en armonía con la naturaleza o por lo menos reducir el impacto que producen nuestras acciones del día a día en ella. 

Para obtener cambios a gran escala debemos empezar por cambiar nosotros internamente. No me refiero a cambios drásticos en nuestro estilo de vida, pero sí empezar a actuar de manera activista frente a esta problemática, asumiendo prácticas que colaboren de alguna forma con la conservación del medio ambiente; debemos estar conscientes de nuestro entorno.

Con pequeños hábitos que vayamos asumiendo, podremos lograr grandes avances. 

Como sabemos, uno de los principales problemas es la basura que generamos, por lo es necesario buscar la manera de disminuir dicha producción. Para eso debemos estar más alerta y conscientes acerca de lo que adquirimos y usamos, es importante tomarnos unos minutos antes de comprar algún bien o servicio y preguntarnos ¿realmente necesito esto?, ¿qué influencia o impacto tendrá esto en nuestro medio ambiente?, ¿cuánto tiempo posee este producto de vida útil?, ¿generará más basura?, ¿el empaque del producto está hecho con materiales reciclados?, ¿se puede reciclar el envase del bien o el producto en sí una vez utilizado? ¿son productos o servicios ecológicos?, dependiendo del caso ¿cuánta energía consume?, ¿existe algún producto que posea las mismas características del que busco, pero que ofrezca más beneficio al ambiente?, etc. Luego, si este genera algún residuo o desecho (lo cual es muy probable), ésta se debe reciclar, por lo que obviamente debemos manejar información sobre qué y cómo reciclar; finalmente, sigue siendo nuestra responsabilidad saber qué pasa con estos desperdicios luego de haberlos sacado de nuestros dominios (casa, oficina, etc.), por lo que debemos exigir a los entes gubernamentales que generen mecanismos para procesarlos o al menos tenemos que informarnos sobre las empresas que colectan los desperdicios reciclados y los transforman, así podremos crear estrategias de apoyo con estas compañías, de esta manera daremos continuidad a nuestra iniciativa y habremos asumido toda nuestra responsabilidad al respecto.

Es importante ir avanzando, poco a poco, en nuestro activismo hacia el ambientalismo, integrando en nuestros horarios y actividades costumbres que permitan desarrollar este estilo de vida que queremos adoptar. Existen organizaciones que promueven actividades en beneficios de la recuperación del ambiente, ya sean reforestación de determinadas zonas, jornadas de limpieza, entre otras. Éstas podemos realizarlas en un horario que nos convenga, en muchas ocasiones se pueden adaptar a algunas de nuestras rutinas como pasar un día en la playa, parque o montaña, pero agregando alguna de las actividades con fin conservacionista.

Es vital comportarnos de manera activa no sólo en nuestros dominios, también en nuestras comunidades, educando sobre la temática ambiental y comunicando los pocos conocimientos que tengamos sobre el tema, así daremos apoyo a estas acciones, recordemos que vivimos rodeados tanto de personas como de otros seres vivos y que la interacción entre nosotros y ellos es lo que nos permite y permitirá vivir, así como disfrutar de los recursos que la naturaleza nos ofrece.

jueves, 23 de abril de 2009

Cambia al cliente para transformar el mundo




Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa
en cambiarse a sí mismo…Alexei Tolstoi


Recordemos que para lograr cualquier cambio, y esto se puede aplicar a todos los contextos, es necesario empezar por transformarnos internamente; debemos modificar primero nuestra manera de ver las cosas y luego nuestra conducta. Así que el primer paso para mejorar la problemática ambiental a nivel mundial es tomar conciencia de los cambios que debemos realizar personalmente para que integrarlos a nuestros valores personales y estilos de vida. Asumir un comportamiento verde en nuestras vidas es un valor que debe estar intrínseco en nuestro ser y se debe manifestar en todos los ámbitos donde nos desenvolvemos (en la casa, oficina, lugares donde compartimos con nuestros amigos, ya sean locales nocturnos, escenarios naturales, etc.). Es necesario recaudar información sobre los hábitos que cada uno de nosotros podemos adoptar que contribuirán con este objetivo, además de analizar cada una de nuestras acciones pensando en la repercusión que puedan tener en el medio ambiente.

Luego de concienciar y afianzar este nuevo valor de nuestra vida, debemos tomar en cuenta otro aspecto muy importante: “somos consumidores” y el comercio se desarrolla en base a lo que queremos. La frase “el cliente siempre tiene la razón” manifiesta de manera indirecta, pero a la vez muy clara la importancia del consumidor (cliente) en lo referente al sistema de comercio. Si éste empieza a mostrar interés en los eco-productos o en los productos orgánicos, los comerciantes se interesarán en adquirir, distribuir y vender productos de este tipo y por ende los productores se interesarán por fabricar bienes que cumplan con las exigencias del mercado, de igual manera irán adaptando poco a poco su tecnología de producción a sistemas cada vez más conservacionistas. Todo es una cadena que irá cambiando a medida que asumamos internamente estos valores. Probablemente al preguntar en alguna tienda si determinado producto consume más o menos energía que otro o si está hecho con materiales reciclados, etc., el vendedor los mire con cara de “este se volvió loco, de qué está hablando”, ya que en nuestro país no es común mostrar interés por el tema ambiental, pero por otra parte muchos de los productos que se importan al país dan cierta información al respecto en sus manuales.

En caso de que nos miren con esa cara o que los manuales no manejen dicha información por lo menos se habrá sembrado la semilla del interés de los consumidores por estos temas en la cadena de comercio y de ahí se empezarán a desarrollar los cambios en los diferentes eslabones; esta estrategia también se aplica a los servicios, ya sean turísticos o de otra índole. Es importante conocer y manejar información respecto al tema con la finalidad de afianzar este valor internamente y para no ser engañado por estrategias de marketing de algunas compañías quienes utilizan el término eco o ecológico a la ligera como una etiqueta para vender determinados productos y servicios que realmente no poseen los atributos necesarios en la mencionada categoría.

Ver más allá de lo evidente












No tenemos otro mundo al que podernos mudar…
Gabriel García Márquez

La naturaleza nos brinda alimento, los recursos para crear bienes con los que podemos crear vestimenta, medicinas y llevar una vida más cómoda, así como su energía, belleza y espacios donde podemos pasar el tiempo, practicar ejercicios, viajar, relajarnos o aislarnos del estrés causado por nuestro estilo de vida actual, pero generalmente estos recursos se explotan y consumen sin dar nada a cambio para su conservación.

El ser humano se diferencia del resto de los seres vivos por poseer raciocinio y libre albedrío, pero tiende a ensimismarse asumiendo posturas egoístas, ignorando su relación con el resto de los seres vivientes y olvidando que forma parte de un ecosistema y que su interacción con el resto de los seres es lo que nos permite disfrutar de la vida. Un ejemplo de esta conducta egocéntrica y del poco nivel de conciencia que existe entre el hombre y lo que le rodea es al estar en la playa y tirar la colilla de un cigarrillo u otro deshecho en la arena, sin tomar en cuenta que en ese sitio donde disfrutas por la mañana de diversas actividades y donde compartes con tus seres queridos, es el mismo sitio a donde van, en la noche, las tortugas a desovar para poder subsistir por lo menos por una generación más.

Vivimos en una sociedad consumista acostumbrada a comprar cualquier cosa y después desecharla para luego volver a comprar otra más, lo que genera un ciclo vicioso cuyo resultado final es la producción de más y más basura. Nuestras acciones y conductas generan impacto en el ambiente. Cada uno de nosotros es responsable de los desechos que generamos, por lo tanto, el problema con la basura no termina cuando la sacamos de nuestras casas aunque la hubiésemos separado por material para su posterior reciclaje, nuestra responsabilidad al respecto va más allá. Es cierto que esta separación es uno de los principales hábitos que debemos adquirir todas las personas, tanto en las casas y oficinas como en cualquier otro lugar, pero la idea es reducir la generación de residuos y desechos.

El consumo de los recursos que nos brinda el ambiente sin contribuir a la preservación de estos y la generación indiscriminada de basura son actitudes irracionales y los perjudicados somos nosotros, las acciones de nuestro presente repercuten en nuestro futuro por eso hay actuar, al menos, de manera sostenible, es decir, conservar los recursos para que las próximas generaciones puedan disfrutar de ellos también. 

El cambio empieza internamente y luego se manifiesta en el exterior, no se trata de cambiar drásticamente nuestro estilo de vida, lo importante es ser cada vez más concientes de nuestro entorno y adoptar pequeños hábitos que a mediano y largo plazo contribuirán tanto con nuestro entorno como con nuestras vidas.

domingo, 12 de abril de 2009

No somos los únicos

Creer para Crear






Un camino de mil millas comienza con un paso...
Benjamín Franklin


Desde hace unos años se está produciendo un cambio en el mundo respecto a la temática ambiental. Cada vez hay más personas interesadas en saber sobre los problemas  existentes y en cómo mejorar su relación con éste. Como ejemplos que manifiestan estos cambios, entre muchos que se pueden comentar, están la celebración del “Día de la Tierra” y algunas campañas promoviendo acciones conservacionistas como organizar jornadas de reforestación o de saneamiento de las playas. Para apoyar y entender éstas u otras iniciativas es importante conocer algunos términos involucrados en esta temática.

Ambientalismo, conservacionismo o ecologismo son movimientos sociales, en ocasiones con fines políticos, que promueven actitudes y comportamientos para mejorar las relaciones socio-ambientales, es decir, promocionan la conservación del ambiente (paisajes, recursos naturales, especies animales y vegetales, entre otros), entendiendo éste como el entorno donde se desarrollan las condiciones necesarias para la vida del ser humano o de la sociedad y está conformado tanto por los seres vivos animales y vegetales como por el suelo, agua, aire y la interrelación entre ellos, además de la cultura y otros valores intangibles. Los grupos ambientalistas, que generalmente son organizaciones no gubernamentales, buscan promocionar cambios en las políticas ambientales, así como en las conductas de pequeños grupos, empresas, comunidades o en niveles más amplios (esto dependerá del alcance y objetivos que éste posea). Algunos, buscan promover el desarrollo sustentable el cual, en materia ambiental, se refiere a crear y mejorar tecnología de producción que tenga menor impacto en el ambiente y fomentar el buen uso de los recursos naturales, para así proteger y conservar la biodiversidad de los ecosistemas.

La biodiversidad es la agrupación de las diferentes especies en un determinado ecosistema (sistema formado por la interacción entre seres bióticos o vivos y seres abióticos o medio ambiente) o en el mundo entero. De ésta depende la subsistencia de cada una de las especies; debemos recordar que somos un todo y que la relación de unos con otros es indispensable para poder subsistir.

El ambientalismo suele ser confundido con el término “ecología”, generalmente ambos son empleados con el mismo significado, lo que es erróneo, ya que la ecología es la ciencia que estudia al hombre, al ambiente y su interrelación; el ambientalismo se preocupa principalmente por el deterioro y mejora de las condiciones ambientales. Otros términos que no deben ser confundidos son “ecólogo” y “ambientalista”, siendo el primero el profesional en ecología y el segundo el activista en conservacionismo. Sin embargo, es correcto hablar de “movimiento ecologista”, “movimiento ambientalista o conservacionista” de igual manera, ya que implican las acciones de determinados grupos que buscan la mejora del ambiente integrando al ser humano en éstas.

La adopción de un nuevo estilo de vida que implica integrar hábitos para obtener una mayor armonía con nuestro entorno es lo que se conoce como “vida verde” y es la manera de poder asumir poco a poco en nuestras vidas estos valores ambientales que el mundo viene proponiendo desde hace varias décadas con el fin de involucrar más al hombre con lo natural.